educacion para la salud

Si trasladamos estos fracasos reconocidos a nuestro territorio, comprobamos que existen problemas con prevalencia creciente recogidos en el ltimo informe del Ministerio de Sanidad (2013), como es la obesidad que afecta al 17% de la poblacin espaola, al tiempo que el 44,6% de los espaoles reconocen no realizar ningn tipo de actividad fsica en su tiempo libre. Otro importante problema de salud pblica en nuestro pas es el consumo de alcohol lo que junto a la conduccin temeraria son cofactores causales de numerosas muertes de personas jvenes en accidentes de trfico. As, la memoria realizada por el Instituto Nacional de Toxicologa y Ciencia Forense indica que en 2012, el 74,23% de los fallecidos en accidentes de carretera haban ingerido alcohol y que el 25% del total de estas vctimas analizadas dieron positivo en ms de una sustancia.

Esta emergencia sanitaria reclama de un esquema de educación para la salud que desarrolle y forme en los alumnos, los maestros y la sociedad, las capacidades y los valores suficientes para resolver y superar escenarios de contingencia como el que experimentamos en esta época por la presencia de la influenza. La escuela tendrá que constituirse en dicho ámbito, en un centro promotor de la calidad de vida.

Para que la Medicina Preventiva no siga acumulando fracasos es preciso neutralizar los factores de riesgo comunes a distintas enfermedades y para ello, una de las principales medidas, es la de conseguir que la poblacin adopte un estilo de vida saludable. Esto se consigue mediante la Educacin para la Salud, hoy reconocida como una de las estrategias bsicas en las que se debe sustentar el cambio en los sistemas sanitarios para as poder alcanzar la tan deseada “salud para todos”. La Educacin para la Salud se debe desarrollar tanto en el mbito educativo bsico como en el mbito especfico sanitario, y es aqu donde el papel de una enfermera bien preparada es clave ya que su intervencin permite evitar o disminuir la aparicin de mltiples patologas, adems de reducir las crisis y recadas en las enfermedades crnicas, al tiempo que reduce la carga de trabajo de los mdicos y los costes directos de la asistencia sanitaria.

Ante la situación derivada por la contingencia asociada a la influenza, necesario es pensar en modelos de salud más eficientes. Un esquema de salud inequitativo tiene como síntoma característico la conducción a la ruina económica de miles de familias y a su empobrecimiento para financiar su atención médica.

No sirve de mucho identificar las causas de estos problemas si no actuamos con antelacin para prevenir el sobrepeso o aconsejamos sistemticamente sobre la velocidad y el consumo de alcohol a los conductores “antes” de que hayan tenido un accidente de trfico, si no educamos en la sexualidad a los adolescentes “antes” de que hayan tenido relaciones sexuales para que sepan posponerlas responsablemente o si no prevenimos con efectividad y firmeza el tabaco y las drogas “antes” de que se inicie su consumo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su más reciente informe internacional publicado en el 2013, revela que anualmente más de 25 millones de hogares en el planeta, lo que se traduce en más de 100 millones de seres humanos, se empobrecen por el pago de sus servicios médicos, lo que origina la transferencia de riqueza económica y material de las familias de enfermos, a las cuentas bancarias de empresas especuladoras en materia de salud y de médicos inescrupulosos.

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