mafre salud

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IBARRA. Una mejor actitud de los habitantes, la participación en actividades, el mejoramiento del rendimiento educativo de los niños y niñas, fuentes de trabajo especialmente para las jefas del hogar y el orgullo de una cultura afrodescendiente son algunos de los cambios que se evidencian en la comunidad de Mascarilla tras siete años de apoyo de la fundación Pro Derechos Ciudadanos, Prodeci. 

A este trabajo, desde hace tres años se sumó la Aseguradora española Mafre. Ruth Almeida Rosero, coordinadora de Prodeci, del área Chota-Mira, dijo que son 20 las comunidades que reciben apoyo, entre las que se encuentra Mascarilla, perteneciente al cantón Mira. Tres años más faltarían para que culminen los proyectos, pero lo que se trata es que los habitantes continúen trabajando, debido a que las organizaciones no son paternalistas ni asistencialistas. Con su esfuerzo, los propios habitantes deben seguir con lo aprendido, pues las bases ya las tienen.

“Nuestros ídolos son nuestros hijos”, dijo Magdalena Maldonado mientras recogía guayaba en un terreno para preparar mermelada.Su hija padece parálisis cerebral y Magdalena tiene la oportunidad de trabajar sin necesidad de salir de su casa. Es beneficiaria del bono Joaquín Gallegos Lara, que le sirve de mucha ayuda para su pequeña. Forma parte del grupo de seis mujeres denominado “Mermeladas gotitas de esperanza con un poquito de miel”.

Esperanza. “Nuestros hijos tienen diferentes discapacidades, somos madres con anhelo de salir adelante y trabajar por ellos para que no les falte el pan del día”, enfatizó Inés Folleco.Su hijo Rafael, de 15 años, padece de drepanocitosis (enfermedad de la sangre), y requiere constantes transfusiones. El Prodeci ayudó a este grupo de mujeres con los ingredientes y utensilios para elaborar la mermelada. Dos dólares cuesta cada frasco y también venden bajo pedidos.Semanalmente preparan 25 frascos de mermelada. En ocasiones realizan la venta en el control policial de Mascarilla.Guayaba, frutilla, mora, maracuyá son algunos de los sabores del delicioso manjar. Esperan realizar los trámites para contar con el registro sanitario. Si alguien desea colaborar con el grupo de mujeres y comprar las mermeladas de Gotitas de Esperanza puede contactarse con Inés Folleco, al número telefónico 0999186436 “ojalá tengamos bastante clientes, comentó la mujer. El dinero de la venta de la mermelada no es dividido entre las integrantes del grupo, sino que se coloca en un fondo común y se emplea de acuerdo a las necesidades de las mujeres trabajadoras que aspiran a un mejor futuro para sus hijos.

Actividad. Paquita Acosta dijo que el apoyo del Prodeci se basa en lo económico especialmente en el aporte para refrigerios, transporte y alojamiento durante las ferias a las que asiste el GAEN a nivel nacional.Su próxima participación será en noviembre en la feria de Cuenca. Denominan a lo que hacen como Arte Negro.Se trata de un trabajo elaborado a mano, “con identidad e historia”, dijo Paquita. “Nos reflejamos en las máscaras que realizamos”, agregó. Los visitantes extranjeros llegan hasta las casas de familias de Mascarilla para compartir la cultura con ellas. Los principales visitantes son de Estados Unidos. La identidad y hacerse conocer fue lo fundamental del grupo y a la vez se convierte en una buena oportunidad laboral.

Educación. La Aseguradora española Mafre inició un proyecto de recuperación psicopedagógica con los estudiantes de la escuela de Mascarilla, Hernando Táquez. Se trata de una evaluación psicológica a todos los estudiantes, especialmente en lo que se refiere a problemas de aprendizaje y conducta. También se apoya a quienes sufren algún tipo de discapacidad. Los niños y niñas además reciben atención médica gratuita. Los padres de familia reciben capacitación, así como los maestros de la institución. Por primera vez, el plantel rural cuenta con una psicóloga que ha sido un eje fundamental en el cambio logrado. Cristina Andino comentó que el principal problema es la dificultad en el aprendizaje. 42 estudiantes padecen algún tipo de discapacidad, pero no han sido separados sino que son insertados en la educación regular del plantel y sus madres cuentan con una fuente de empleo para poder contar con recursos económicos sin necesidad de salir de sus hogares. Pablo Borja, habitante de Mascarilla, dijo que se evidencia el mejoramiento educativo y en salud de los niños de la comunidad. Rolando Ruiz, presidente de Mascarilla, afirmó que los resultados están a la vista. En el centro infantil Angelitos negros 25 niños y niñas de 6 meses a 3 años de edad recibieron material didáctico para lograr un mejor desarrollo.

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