medicina tradicional

“Al final, descubrimos que lo que tenía no era físico sino espiritual. Le pedimos que escribiera todo lo que sentía en un diario personal y cuando terminó de desahogarse, varias semanas después, la tos se le quitó. Su tos, era signo de que tenía algo atorado en la garganta que no había sido capaz de expresar”, comentó.

En ese sentido, explicó Ana Sánchez, ellos prefieren referirse a sí mismos como terapeutas.  Personas que estudian y dominan la kinestesia, es decir, cómo se perciben la posición y el equilibrio de las diversas partes del cuerpo.

El trabajador social Mahfouz, también paciente del Tibbia, ha llevado a este centro enfermos desde los estados de Uttar Pradesh, Rajastán y Haryana, y asegura que “todos ellos se han mejorado y ahora gozan de buena salud”.

Tanto Castillo como Sánchez se denominan a sí mimos como terapeutas y afirman que no son médicos ni brujos. Su trabajo se centra en la curación de enfermedades tratando al cuerpo como una unidad en la que participan cuerpo, mente y espíritu. El enfoque pretende tratar al paciente y no a su enfermedad.

De acuerdo con la experiencia de ambos sanadores, cada cosa en el cuerpo está relacionada y la falla de un órgano se puede ver a través de las ventanas de nuestro cuerpo. Por ejemplo, explicaron, “los ojos son la ventana del hígado”, así como los restos de lo que comemos, nos dicen cómo anda nuestra maquinaria interna.

“Lo que hacemos es ayudar a las personas a transformar la mala energía en buena. Pero para ello, las personas necesitan realizar cambios de actitud, dar un giro a su dieta alimenticia, apoyarse en un especialista, buscar un nuevo estilo de vida y ser disciplinados”, señala Sánchez.

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