revistas de medicina

H: Es una constante de los académicos y periodistas anglosajones que hablaron del desarrollo nuclear argentino la insistencia en destacar la influencia de científicos nazis en la Argentina y de lo poco que se menciona, por ejemplo, que el padre del plan espacial norteamericano, Wernher von Braun, fue miembro de las SS, utilizó trabajadores esclavizados en un campo de concentración para desarrollar la V-2 en sus laboratorios secretos en Peenemünde, o que esta arma se estima que mató alrededor de 20.000 personas. Por el contrario, von Braun es un héroe para los Estados Unidos. El gobierno de Perón, igual que muchos otros países, buscó atraer a todos los científicos y tecnólogos extranjeros que pudieran aportar know-how al proceso de industrialización y la ciencia alemana era enormemente codiciada a escala global. Los casos paradigmáticos que suelen usarse para mostrar las supuestas tendencias filonazis del peronismo fueron el equipo de ingenieros y técnicos aeronáuticos de Kurt Tank, que iban a desarrollar el Pulqui II, y Ronald Richter, un físico austriaco de segunda línea, que le prometió a Perón desarrollos que no cumplió. Sin embargo, se suele hablar poco de Walter Seelmann-Eggebert, un químico alemán que había trabajado con Otto Hahn, que llega a la Argentina en 1949 y que va a crear un grupo de químicos nucleares que abrirán una de las líneas más exitosas vinculada a la producción de radioisótopos para, por ejemplo, utilizar en medicina nuclear y agricultura. Es interesante notar que científicos francamente antiperonistas como los físicos Enrique Gaviola y el austriaco Guido Beck, que llegó al país en 1943 perseguido por el nazismo, no tuvieron prejuicios en invitar en 1947 a migrar a la Argentina a Werner Heisenberg, que había trabajado en el proyecto de bomba atómica nazi. Es decir, la valoración de la ciencia alemana no era algo propio del peronismo, sino que era un lugar común durante los años de posguerra y todo país que se interesaba por el desarrollo de su ciencia y su tecnología se esforzó por atraer científicos e ingenieros alemanes.

Hurtado es doctor en Física por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y profesor titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de San Martín (UNSAM). Es autor, entre otros libros, de La ciencia argentina, y editor de La física y los físicos argentinos, además de cantidad de artículos de su especialidad.

H: Al comienzo del libro trato de explicar por qué considero el desarrollo nuclear argentino como excepción. Esto no significa que no haya habido otros logros tecnológicos y científicos en nuestro país. Por el contrario, podría hacerse una extensísima lista de hitos de la tecnología y la ciencia argentinas. La idea de excepcionalidad del caso nuclear se refiere a la capacidad que tuvo este sector de articular procesos incrementales de aprendizaje, de desarrollar formas de organización originales, de ir moldeando una política tecnológica -que incluyó componentes de política exterior que defendieran estos logros en foros internacionales- capaz de sostener el crecimiento y la diversificación del sector nuclear. Y, finalmente, también se refiere a la notable habilidad de conectarse y enraizarse en otros sectores como el de la salud, el agro, la industria, o las universidades. Es decir, la excepcionalidad pasa por la capacidad de construir un entorno político, institucional y organizacional con características sistémicas, de creciente complejidad y conectado con otras áreas importantes de la economía nacional. El desmantelamiento del sector nuclear a mediados de los años noventa significó el intento de dilapidar más de cuatro décadas de inversiones y acumulación de todo tipo de capacidades, que son la riqueza más sólida y perdurable de un país. Sin embargo, una prueba del enraizamiento que se logró en este sector es que a pesar de su desguace en los noventa, a partir de 2006 la decisión política de relanzar el plan nuclear fue capaz de recuperar al sector y hoy la Argentina vuelve en pocos años a un lugar de relevancia con una proyección muy promisoria.

A través de la Red Literaria del Sureste S.C. de R.L. trascendió en medios que uno de sus más destacados miembros, Manuel Iris, obtuvo el Premio Regional de Poesía Rudolfo Figueroa 2014.

Reitor da USP critica rankingO reitor da Universidade de São Paulo, Marco Antonio Zago, comentou a perda do primeiro lugar no ranking para a UC do Chile em um encontro com jornalistas, realizado no III Congresso Internacional de Reitores Universia, promovido pelo banco Santander em julho, no Rio de Janeiro.

Gøtzsche siempre ha sido un tipo polémico que sabe alborotar a sus colegas. “Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud” es el título de uno de sus libros. En enero de este año tras publicar un artículo titulado Psiquiatría Gone Astray (La psiquiatría se hunde) en un periódico de Dinamarca (Politiken), no ha dejado de recibir llamadas y correos. Muchas veces de ellas para felicitarlo por sus puntos de vista. Muchas otras para decirle que se deje de boberías.

Leave a Reply