salud zaragoza

Las alteraciones metabólicas están en el origen de su formación. Las técnicas de LITO-TRICIA, que fragmentan el cálculo, evitan actualmente muchas cirugías. Esta exposición es fruto de tres décadas de trabajo.

Los patos del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza volvieron a tener ayer unos curiosos compañeros de nado. Centenares de zaragozanos, principalmente de los barrios de Torrero, La Paz y Venecia, se echaron al agua –algunos, más de lo que tenían planeado– para celebrar la XXXI Bajada del Canal. Una jornada que, desde hace años, reivindica la navegabilidad del cauce “hasta el mar”, si hace falta; pero a la que además, desde hace años, se le añaden otros combates sociales. Ayer, los lemas oficiales eran el apoyo a los trabajadores despedidos de Autobuses Urbanos de Zaragoza (AUZ) y la protesta por el cierre de los centros de Salud Mental en muchos barrios zaragozanos.

Muchos serían la envidia del presentador de Bricomanía, tirando de cincha y clavo para armar auténticos castillos de palés amarrados a bidones, garrafas de agua y cualquier cosa que flotara. Algunos, eso sí, no consiguieron este objetivo.

En Zaragoza se exhibe estos días una muestra de piedras singulares: todas han sido extraídas de riñones humanos. Son más de mil cálculos seleccionados por el hospital Miguel Servet en función de su rareza y tamaño.

Desde luego, lo hicieron. No solo por las barcas, algunas auténticos milagros flotantes de material reciclado, sino por los disfraces de pirata, vikingo, cerdo o de los años 20 que las tripulaciones se habían fabricado. El disfraz, como recordaba Charo Giménez, presidenta de la Asociación de Vecinos de La Paz, “no es obligatorio pero sí recomendable”. Y la gran mayoría siguieron la recomendación.

Allí le esperaba Alejandro Gil, que pese a llevar solo dos años en el barrio había decidido sumarse a la iniciativa ayudando a los participantes a montar en sus embarcaciones. “Soy de la Asociación de Vecinos, y quería colaborar. Como practico piragüismo –de hecho, cerró la comitiva–, me dijeron que podía ayudar. Este barrio es fantástico, hay un tejido social brutal, y esta es una forma muy maja de llamar la atención”.

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